Thursday, March 26, 2020

Introspección

Me retuerzo en la espesura de la vida,
sigiloso en sus rincones me detengo,
la clemencia pido al vuelo de congoja,
que en mi pecho va sorteando la tormenta.

Sollozando entre los ruidos transitorios,
que el retorno al mal recuerdo desencripta,
la paciencia pierde el rastro milagroso,
que ante el tedio indecoroso se dibuja.

Pedregoso el desamor que el tiempo surca,
por sus fábulas errantes voy descalzo,
las cavernas del olvido se constriñen,
¡entre sueños triturados van riendo!

Tuesday, March 24, 2020

Río Cholchol

Un rostro eterno me espera erguido frente a los cardos,
los montes llanos son los guardianes de su memoria.
¡Retornan cautos a exonerarse por la llovizna,
mis sufrimientos adormecidos entre las llamas!

Tengo pesares intermitentes entre tus aguas,
pues la llegada y el abandono son desarraigo,
pues los amores se resquebrajan en la distancia,
¡pues soy cobarde para abrazarme bajo tu espuma!

Será un extenso soñar tu paso entre la nostalgia,
que cual tu playa bañaste firme en independencia.
¡Las mescolanzas del turbio arrastre cordillerano,
se imponen tercas a las nociones de despedida!

El Poema

Un mar dichoso que el sol germina,
la aureola tersa del pan y el vino,
los crueles modos de los delirios,
la ausencia seca de la paciencia.

Los nudos toscos de la ganancia,
sermones cautos de la miseria,
el "ser romance" de la locura,
caducos vuelos por la artimaña.

Crónica de un encuentro fallido

La tosca ausencia del afecto me hace titubear; una lágrima etérea implora su viejo consuelo, inexistente en el temeroso aullido de este beso inocente.

Mis pasos curtidos entre años de descaro se tornan infantiles frente a los juegos invocados, incrustado en la pasión nado sereno hacia las apacibles aguas del silencio, la elocuencia y la contemplación, desconcertando a mis amantes.

Las primeras horas de claridad me enseñan un virtuoso amanecer, franjas anaranjadas que estimulan la frescura de un día nuevo, una oportunidad que abraza su más temprana vigencia, evocando irremediablemente la humedad purificante de los paseos de mi infancia. ¿Por qué me entristece la certeza de no poder cristalizar contigo esta perspectiva única, aunque sea con un breve comentario?, la ausencia de confidencia parece calar hondo, tal vez siempre lo ha hecho... no puedo comulgar con lo banal.

Te acercaste nuevamente y te enlazaste con mis brazos, tu quietud pareció alimentarme, por unos segundos sentí la plenitud del reencuentro, la caricia creadora; la voluntad movilizante. ¡Triste ilusión desvanecida en la violencia de tu ímpetu carnal vacío y a ratos repugnante!

Un trato brusco, autoestimulante... ¡tan ajeno a las bondades de tu sonrisa!

Sunday, June 10, 2018

Máscaras


Al contrario de lo que se podría pensar, luego de aquella corta llamada telefónica, los murmullos de todos los presentes en aquel frío y grisáceo pasillo parecieron apagarse. Los movimientos y las caminatas de esquina a esquina, que cual guardia real los más nerviosos parecían desplegar permanentemente en un ritmo inocuo, se detuvieron perdiendo su patrón eternamente; era inevitable congelarse ante la certeza de lo que años atrás habría sido un mal sueño. Su llegada era inminente; cada rostro, por encima de las inconclusas pretensiones de solemnidad y de aquella loable pero inocente intención de estoicismo colectivo que parecen sostener permanentemente los fundamentos de lo que la tradición entiende por “familia”, a cada segundo iría configurando indisolublemente los inconfundibles surcos de dos sentimientos desgarradores: el horror y la vergüenza.

El momento se acercaba. Las persistentes, encandilantes y agridulces remesas de un mal recuerdo, parecieron intensificarse lenta y progresivamente ante la ya inevitable certeza de una visita inesperada.

Fue entonces cuando como de costumbre, ondeando su presencia terca, agreste y vigorosa, bajo la excesiva ornamenta de un ancho sombrero campesino atravesó la puerta causando un gran estruendo, desatando la evidente sorpresa de los que allí aún se encontraban, quienes tras contemplar solo unos pocos segundos de su caminar desorbitado, procedieron instintivamente a refugiarse entre la torpe revisión de una notificación inexistente. Pasmados aún ante la indiferente dureza con la que se dispuso frente a ellos, sin otorgar más que un saludo seco y despersonalizado, libre ya del falso entusiasmo y cortesía de ese demoledor apretón de manos que tanto lo caracterizaba, no tuvieron el valor de comentar lo sucedido, y haciendo una vez más del silencio un aliado, confiaron en su naturaleza una fiel máscara frente a la visceral necesidad de vivenciar el carácter, la torpeza y el contenido de aquel primer encuentro.

Lo que ellos sin embargo nunca podrían imaginar, es que su fugaz presencia al interior de la triste sala y sus caricias entrecortadas acompañadas de una inusual elocuencia en su consejo, distaron mucho de aquellos admirados relatos de gallardía y virilidad tan difundidos en la sobremesa de los encuentros festivos. Alguna pequeña semilla de comprensión y sensibilidad debía haber dentro de aquel macizo sujeto, no había duda, o por lo menos así lo percibió aquel joven tendido entre el permanente abrazo de las secuelas, condecoradas por el suero, la sangre y la incertidumbre que paradójicamente parecieron aminorar el peso de su confesión. Debe haber tenido razón, ya que al verlo por fin observar de reojo y temerosamente las perturbadoras tinciones de un vendaje fresco, por fin lo observó derramar las primeras lágrimas murmurando con fragilidad: -mijito no importa… pero no tiene para que cortarse más-.
Nadie podría indicar con certeza que iba pensando mientras caminó con la misma entereza hacia la salida del hospital, sin dirigirles la más mínima palabra. Inútil fue seguir su rumbo desdibujado entre el horizonte y la velocidad de su camioneta, nadie le seguiría pues sabían que necesitaba la soledad, después de todo no podrían nunca ser él, no podían nunca sentir tales estragos de culpa y confusión, no eran ellos los padres de aquel frágil niño homosexual.


Wednesday, May 23, 2018

Indecisos manuscritos en torno al carácter poético del sufrimiento y la nostalgia

El profundo clamor de un espíritu roto en la prosa,
intenta apaciguar(te)se en la niebla de tu(su) gélida presencia,
suave estela que inmiscuye en mis oídos la permanencia y el dolor.

Me pregunto:
¿Cuántos sueños enraizados a tu amparo contemplarán el fracaso de esta noche solitaria?
tengo miedo de ofenderlos, corrompiendo el mensaje de su amargo cobijo.
¿Harían lo mismo los pensamientos develados bajo el impotente son de la distancia?
tengo miedo de entenderlos, comprendiendo el mensaje de su eterno cobijo.

Tuesday, September 19, 2017

Hermano

Hermano:

Hoy yo sepulto al contenedor de tu conciencia; aquel disfraz resplandeciente que rondaba por sus cercos taciturno.

Hoy yo sepulto tu silencio; guardián eterno de los inciertos secretos del crecimiento y sus miserias.
Hoy yo te robo los sueños; los realizo depositando en universos lejanos sus espesuras y esperanzas.

Hoy yo levanto, la vieja y sabia paradoja, constriñendo en mis afanes, los calurosos recuerdos que perecen entre las generaciones.


Hoy con los dolores de carne viva, formulo en mis deseos la experiencia que nos hará reencontrarnos, trascendiendo entre y desde la tierra como una sola materia: la vida.