al Wallmapu
Forman mil versos de amor en su sueño,
lenguas que nacen de montes y siglos.
Rompen mi genio portando impaciencia,
vientos errantes de un mundo olvidado.
Juegan las nubes y el sol en su cielo,
tejen el paso del tiempo en su danza...
Verde horizonte de tierras lejanas,
tiempo que pasa sereno en su ruta...
Sunday, December 4, 2016
Antonia Prado
Un verso empalagoso corrió por mis entrañas,
sentí su ser como una herida suave y profunda que desgarra los hilos de la carne.
Al impregnar mis cien defectos con la magia de su nombre,
la conjugo alucinado mientras cede el pensamiento.
Turbulentas son las fábricas del tiempo,
que en la espera de su estela confabulan mi desgracia.
Hieren el frío estructural de mis rincones malheridos,
sus ojos enredados entre firmes y suntuosas armonías policromáticas.
Monday, September 26, 2016
Primavera Chilena
Entre zarzamoras, canales y charcos corrompió sus alas,
una mariposa en su vuelo errante por los cuatro vientos.
El rugir del agua, el suspirar profundo y su pensamiento,
en un mundo negro que le va pesando mientras se enamora.
Primaveras tristes captan sus antenas mientras va rodeando,
al cadáver joven que va navegando ya por el Mapocho,
a las jovencitas que estaban llorando allá en la Venda Sexy.
¡Lindo es el paisaje que nos heredaron nuestros generales!
Tuesday, September 20, 2016
El Momento
Cálido el beso que torna nulas ya las corazas,
Recuerdo réplica entusiasmada de la experiencia,
No son ajenos rostros conscientes mientras esperan,
Silencio claro que configura el advenimiento...
Recuerdo réplica entusiasmada de la experiencia,
No son ajenos rostros conscientes mientras esperan,
Silencio claro que configura el advenimiento...
La Dialéctica del Tiempo
Los relojes parecen estar sedimentados en el tormento. Sus reglas cósmicas y positivas no están abiertas a ninguna clase de negociación; por más evidente y manifiesta que sea nuestra impaciencia, por más que en un desesperado clamor por misericordia clavemos en él nuestros ojos desafiantes; poco habremos de lograr.
El reloj nos mirará, y hasta casi con una nefasta sonrisa dibujada por sus agujas objetivas, nos acercará y alejará en su eterna marcha por la vil circunferencia de los momentos añorados. Sin inmutarse continuará confiadamente cuestionando las facultades de la memoria, hasta llegar al amargo momento en el que se comienzan a desdibujar los rostros de los que nos acompañan.
El reloj nos mirará, y hasta casi con una nefasta sonrisa dibujada por sus agujas objetivas, nos acercará y alejará en su eterna marcha por la vil circunferencia de los momentos añorados. Sin inmutarse continuará confiadamente cuestionando las facultades de la memoria, hasta llegar al amargo momento en el que se comienzan a desdibujar los rostros de los que nos acompañan.
La Moral y Las Buenas Costumbres
Rediles humanos, constructos divinos,
Edictos falaces del trunco agasajo,
Reductos tenaces en polivalencia,
Romances etéreos de espectros en duda.
Edictos falaces del trunco agasajo,
Reductos tenaces en polivalencia,
Romances etéreos de espectros en duda.
Thursday, September 15, 2016
Evangelio Extinto
Brindando el calor de un verso, los monjes toman el cáliz.
Y el cirio animal pausado, anula las insurgencias.
El cuerpo y las escrituras coartan las ilusiones.
Negada en el pensamiento del hijo,
Fundida en la omnipresencia del padre,
La historia contempla las marcas de un viejo camino olvidado....
Y el cirio animal pausado, anula las insurgencias.
El cuerpo y las escrituras coartan las ilusiones.
Negada en el pensamiento del hijo,
Fundida en la omnipresencia del padre,
La historia contempla las marcas de un viejo camino olvidado....
Las Glorias del Ejército
Se arrastra la lluvia maltrecha en su nube, estruendos silencian la voz imperfecta.
Latiendo confusa la música muerta, convive corrupta en lo oscuro; en lo eterno.
Contemplan los cielos indómitos seres, que esgrime la sangre de los que fallaron,
La noche rodea los cuerpos redondos de los condenados al burdo silencio.
Latiendo confusa la música muerta, convive corrupta en lo oscuro; en lo eterno.
Contemplan los cielos indómitos seres, que esgrime la sangre de los que fallaron,
La noche rodea los cuerpos redondos de los condenados al burdo silencio.
Pasado-Futuro
Paraísos minerales, siderales, pedregosos,
Conciliad en la desgracia la opulencia de la vida,
Son reductos del recuerdo el amor y la distancia.
Entropías y utopías encontrad la (in)diferencia.
Perseguidos vanidosos los espíritus morales,
Regarán con turbulencia fabricando la desgracia
Sigilosas divisiones del carácter e inconsciencia,
Veintiuno los puñales que se clavan en mi espalda.
Conciliad en la desgracia la opulencia de la vida,
Son reductos del recuerdo el amor y la distancia.
Entropías y utopías encontrad la (in)diferencia.
Perseguidos vanidosos los espíritus morales,
Regarán con turbulencia fabricando la desgracia
Sigilosas divisiones del carácter e inconsciencia,
Veintiuno los puñales que se clavan en mi espalda.
Talca
Al Liceo Abate Molina, a sus colores y a su
ambiente.
Estrafalario escalofrío,
de tus calles solitarias,
se configura incinerante,
en este canto literario.
Cuanto luché contra tu abrazo,
bajo arboles contradictorios,
cuanto soñé por retenerlo,
en el ocaso del invierno.
Hoy te camino por inercia,
a paso lento y cabizbajo,
sueño por sueño la desgracia,
de este poeta consternado.
Jueves
a mis compañeros
antropológicos
Cuando la densidad de esta nube simultánea, parece ser el
último experimento de libertad, el mundo parece moverse de forma oblicua y
seductora. Desde un parámetro reservado que congela mis pensamientos, las horas
son perturbadas en la inmensidad de este gran viaje; doy pinceladas cautelosas
en la vasta eternidad de la negación de lo concreto.
Escribiendo Frente al Espejo
Escribió el poeta turbio en su hoja arrugada,
los cuatro pilares tortuosos del canto insurrecto,
ya se siente en la espalda la daga cortante,
de las triadas subversivas del amor y el destino.
Es el cielo nublado y furioso del Maule,
quien despierta los truenos de mi pensamiento,
condenado al misterio de los cuerpos fundados,
en rituales bastardos de la erudición.
Poesías malditas cual pasado condenan,
son vanguardia invencible de mis tristes errores,
son virtudes del tiempo porque en ellas trasciende,
el cantar belicoso y mis deseos actuales.
Construir y Amar
La cruel jornada de erudición,
limita tiempo y formas de amar,
solo deseo en la oscuridad,
poder buscarla con libertad.
Aquel abismo nos confundió,
la cruel grandeza nos superó,
el hermetismo se profanó,
la sangre corre por el reloj.
(¡tic tac!) (¡tic tac!)
Por un momento me ilusioné,
en aquel sitio de suciedad,
solo deseo en la soledad,
poder soñarla en la realidad.
Me aferro a los pilares de la institución,
a las avallasadoras penitencias de la ley,
en aquella infraestructura inoportuna y codiciosa.
Pretendo hallar puñales rojos y distantes.
Despertar
Hoy defiendo a los más oscuros pensamientos, que los fuertes
resquemores de la esencia productiva y progresista han condenado a lenta
muerte, hoy me detengo a imaginar la tortuosa vida de los luchadores condenados,
matizada por las raíces tormentosas, de la cárcel y la decadencia sin futuro de
un sistema acongojado. Hoy desciendo calcinado a las moradas turbias de los
viajantes cercenados por la supuesta locura e inconsciencia, y a medida que voy
avanzando, las sensaciones se acumulan en mi mente mientras cantan las
entrañas. Ya no escucho a los errores y adicciones del pasado, que cruzan por
mis memorias, como guardianes distraídos de la muerte y de la vida, no pretendo
yo escuchar tales falacias, mientras resisten de frente, los que hoy se entregan
en plenitud a estas calles controladas. Veo
a las gárgolas de acero preparar su resistencia, que cobardes se refugian en
los mantos de otros tiempos, hoy se vuelven a imponer sobre el canto colectivo,
veo el llanto de los hijos que se arrastran por el barro, ya no ven, ya no
respiran, crueles gárgolas proyectaron sus temores en el aire, pobres vidas se
retuercen por el sueño de otro mundo. Monumentos se congregan en el centro de Santiago,
ya sus dueños no vigilan sus mensajes cotidianos, victoriosos ya retornan a
refugiarse en cordillera. Pobres necios yo los miro, regocijan su relato,
contorsionan su existencia y su mercado liberado, no imaginan que en las noches
prolifera la violencia, no imaginan que los surcos de los cuentos mal contados,
son los valles que procrean a la estirpe luchadora, son los valles que dan
forma a los sueños rupturistas, son los valles incendiarios que cultivan los
albores de la muerte.
A veces exijo a las palabras...
A veces exijo a las palabras, tus respuestas incesantes,
dialogo abrupto y cruel desplante, de mis confesiones
trascendentes.
Recuerdo agosto y sus miserias, octubre negro en sacrilegio,
con mi alma triste y cordillera, partí a la infamia
denigrante.
No he encontrado más que lluvia, en un desierto pasajero,
y en la liga autorreferente, tu rostro sucio y mutilado,
¿Es la desgracia el elemento estructurante del amor?,
la cruel caída de los sueños son mil años de pesar.
Peso constante y belicoso, son los errores del pasado,
acongojado, desnudo y ciego, hoy me contraigo por su alma,
aquellos sueños inocentes y la escritura en la pared,
los viajes llenos de promesas, la ciudad que solo hace poco
comprendí
Hoy miro atento a mis antiguas escrituras, a mis nidos de
incoherencia,
aquellos gritos de clemencia:
La caída de los mitos son intentos de crear.
La caída de los sueños son mil años de pesar.
La caída de lo estable son intentos de vivir.
510
Hoy subí a la micro y observé a la multitud; un gran
contingente de miradas cansadas, cuerpos robustos y pieles morenas, que parecía
cargar con penas y sueños mucho más grandes que aquellos bolsos, maletas y
carros, a los que individuos que no alcanzaron a sentarse, se aferran con decisión
cuando la micro voltea en curvas imposibles, estrellando sus cuerpos contra los
sucios metales.
Hoy subí a la micro y sentí el peso de muchas almas rasgadas,
a veces creo que puedo deducir sus temores y anhelos con tan solo una mirada. Los
veo claramente en la madre sonriente y abrigada que conversa a su amiga con
resignado entusiasmo; los veo claramente en el padre silencioso que restriega
sus manos eludiendo el frío, buscando las respuestas mirando por la ventana los
paisajes inconstantes; los veo con especial evidencia en las ojeras del hijo y
estudiante que hubiera dado lo que sea, por tan solo 15 minutos más de sueño,
15 minutos más de SUS sueños, que aunque sean de los inconscientes por lo menos
son los propios, no los que en el futuro progresivamente les impondrán los
intereses ajenos y que tristemente en su gran mayoría acataran; los veo con una
fuerza alucinante en el cuerpo del joven obrero, que enclaustrado en sus
audífonos mirando convencido al techo, se prepara para otra jornada laboral, en
la que seguirá destruyendo sus manos sentando los cimientos del edificio (y la
fortuna) del gran empresario. Cuanta tristeza es la que siento al darme cuenta
que tiene mi edad, y mientras el articula pesados materiales en andanzas
eternas cubierto en sudor, yo me encuentro a diario escribiendo, leyendo y
dando coherencia forzada a una realidad abstracta desde mi cómodo sillón.
Cuanta belleza radica en estas vidas y en los pensamientos
que ocultan con una cortina de grueso silencio, cuanta belleza se escribe en
los maltrechos cuadernos del hijo del explotado, en las opacas salas de la
escuela municipal. Cuanta belleza surge día a día, en lo cotidiano y en lo
“banal”, mientras pensamos inútilmente en el triste objetivo de estar por sobre
los demás.
50%
¿A que aferrarse cuando no hay nada firme?, me preguntaba
estremecido en aquella brisa silenciosa, que perturba y acaricia a la copa de
los árboles. Miles de seres arrepentidos caminan por las frías alamedas,
¿buscarán acaso, en faroles opacos, en las bancas vacías, el consuelo infinito
y el amor al fracaso? No lo sé; a veces los veo merodear por los suburbios, no
me miran, ni se extrañan; con los ojos tristes me adormezco.
Pasan los días y la sensación es persistente, me impresiona
el pesar de la existencia cuando el tiempo balancea un péndulo difuso; las
seguridades se retuercen cuando el reloj avanza en un ritmo inconsecuente.
Recojo los pedazos del enigma estrafalario de la mortalidad y me dispongo a
caminar por las calles en mi praxis moribunda.
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