Thursday, September 15, 2016

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Hoy subí a la micro y observé a la multitud; un gran contingente de miradas cansadas, cuerpos robustos y pieles morenas, que parecía cargar con penas y sueños mucho más grandes que aquellos bolsos, maletas y carros, a los que individuos que no alcanzaron a sentarse, se aferran con decisión cuando la micro voltea en curvas imposibles, estrellando sus cuerpos contra los sucios metales.
Hoy subí a la micro y sentí el peso de muchas almas rasgadas, a veces creo que puedo deducir sus temores y anhelos con tan solo una mirada. Los veo claramente en la madre sonriente y abrigada que conversa a su amiga con resignado entusiasmo; los veo claramente en el padre silencioso que restriega sus manos eludiendo el frío, buscando las respuestas mirando por la ventana los paisajes inconstantes; los veo con especial evidencia en las ojeras del hijo y estudiante que hubiera dado lo que sea, por tan solo 15 minutos más de sueño, 15 minutos más de SUS sueños, que aunque sean de los inconscientes por lo menos son los propios, no los que en el futuro progresivamente les impondrán los intereses ajenos y que tristemente en su gran mayoría acataran; los veo con una fuerza alucinante en el cuerpo del joven obrero, que enclaustrado en sus audífonos mirando convencido al techo, se prepara para otra jornada laboral, en la que seguirá destruyendo sus manos sentando los cimientos del edificio (y la fortuna) del gran empresario. Cuanta tristeza es la que siento al darme cuenta que tiene mi edad, y mientras el articula pesados materiales en andanzas eternas cubierto en sudor, yo me encuentro a diario escribiendo, leyendo y dando coherencia forzada a una realidad abstracta desde mi cómodo sillón.


Cuanta belleza radica en estas vidas y en los pensamientos que ocultan con una cortina de grueso silencio, cuanta belleza se escribe en los maltrechos cuadernos del hijo del explotado, en las opacas salas de la escuela municipal. Cuanta belleza surge día a día, en lo cotidiano y en lo “banal”, mientras pensamos inútilmente en el triste objetivo de estar por sobre los demás.

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