Hoy subí a la micro y observé a la multitud; un gran
contingente de miradas cansadas, cuerpos robustos y pieles morenas, que parecía
cargar con penas y sueños mucho más grandes que aquellos bolsos, maletas y
carros, a los que individuos que no alcanzaron a sentarse, se aferran con decisión
cuando la micro voltea en curvas imposibles, estrellando sus cuerpos contra los
sucios metales.
Hoy subí a la micro y sentí el peso de muchas almas rasgadas,
a veces creo que puedo deducir sus temores y anhelos con tan solo una mirada. Los
veo claramente en la madre sonriente y abrigada que conversa a su amiga con
resignado entusiasmo; los veo claramente en el padre silencioso que restriega
sus manos eludiendo el frío, buscando las respuestas mirando por la ventana los
paisajes inconstantes; los veo con especial evidencia en las ojeras del hijo y
estudiante que hubiera dado lo que sea, por tan solo 15 minutos más de sueño,
15 minutos más de SUS sueños, que aunque sean de los inconscientes por lo menos
son los propios, no los que en el futuro progresivamente les impondrán los
intereses ajenos y que tristemente en su gran mayoría acataran; los veo con una
fuerza alucinante en el cuerpo del joven obrero, que enclaustrado en sus
audífonos mirando convencido al techo, se prepara para otra jornada laboral, en
la que seguirá destruyendo sus manos sentando los cimientos del edificio (y la
fortuna) del gran empresario. Cuanta tristeza es la que siento al darme cuenta
que tiene mi edad, y mientras el articula pesados materiales en andanzas
eternas cubierto en sudor, yo me encuentro a diario escribiendo, leyendo y
dando coherencia forzada a una realidad abstracta desde mi cómodo sillón.
Cuanta belleza radica en estas vidas y en los pensamientos
que ocultan con una cortina de grueso silencio, cuanta belleza se escribe en
los maltrechos cuadernos del hijo del explotado, en las opacas salas de la
escuela municipal. Cuanta belleza surge día a día, en lo cotidiano y en lo
“banal”, mientras pensamos inútilmente en el triste objetivo de estar por sobre
los demás.
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