Thursday, September 15, 2016

50%

¿A que aferrarse cuando no hay nada firme?, me preguntaba estremecido en aquella brisa silenciosa, que perturba y acaricia a la copa de los árboles. Miles de seres arrepentidos caminan por las frías alamedas, ¿buscarán acaso, en faroles opacos, en las bancas vacías, el consuelo infinito y el amor al fracaso? No lo sé; a veces los veo merodear por los suburbios, no me miran, ni se extrañan; con los ojos tristes me adormezco.


Pasan los días y la sensación es persistente, me impresiona el pesar de la existencia cuando el tiempo balancea un péndulo difuso; las seguridades se retuercen cuando el reloj avanza en un ritmo inconsecuente. Recojo los pedazos del enigma estrafalario de la mortalidad y me dispongo a caminar por las calles en mi praxis moribunda.

No comments:

Post a Comment