A veces exijo a las palabras, tus respuestas incesantes,
dialogo abrupto y cruel desplante, de mis confesiones
trascendentes.
Recuerdo agosto y sus miserias, octubre negro en sacrilegio,
con mi alma triste y cordillera, partí a la infamia
denigrante.
No he encontrado más que lluvia, en un desierto pasajero,
y en la liga autorreferente, tu rostro sucio y mutilado,
¿Es la desgracia el elemento estructurante del amor?,
la cruel caída de los sueños son mil años de pesar.
Peso constante y belicoso, son los errores del pasado,
acongojado, desnudo y ciego, hoy me contraigo por su alma,
aquellos sueños inocentes y la escritura en la pared,
los viajes llenos de promesas, la ciudad que solo hace poco
comprendí
Hoy miro atento a mis antiguas escrituras, a mis nidos de
incoherencia,
aquellos gritos de clemencia:
La caída de los mitos son intentos de crear.
La caída de los sueños son mil años de pesar.
La caída de lo estable son intentos de vivir.