No puedo cantarle a mi corazón en vela.
Siniestra hora del delirio.
Vientos ávidos y opacos contaminan el sendero.
Peticiones del alma, del cuerpo y del vulgo.
Cadenas de un espíritu sin fulgor perpetuo.
Misterios del sentir silente y tardío.
Comarcas de lo soñado, puñaladas vigentes a lo sereno.
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