Wednesday, July 8, 2015

El Borracho

“El padre pidiendo perdón al hijo que nunca tuvo se dio cuenta de que quien te enseña a vivir, te enseña a vivir equivocado, lamentablemente él aprendió del peor maestro”, me dijo un borracho mientras caminaba en aquella fría noche del mes de mayo. Yo tan triste y decepcionado, sin ningún apuro ni responsabilidad (había dejado los estudios), decidí acurrucarme con él en su colchón maloliente. Tan agradecido estaba de que alguien lo escuchara que inmediatamente saco un roñoso vino en caja y me ofreció con entusiasmo. El sabor era asqueroso, tras el primer sorbo mi cara purgante era evidente, el borracho lanzó una pequeña carcajada y me golpeo la espalda. Desperté al día siguiente con el ruido de la gente, que miraba acongojada el cadáver del anciano.


Ahora, ya cuando mis errores comienzan a pasar la cuenta, comienzo a comprender la frase del vagabundo, pero ya es demasiado tarde y me estoy quedando solo.

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