Yo podría sembrar el sueño
Y dormir en las lumbres secas del mañana,
Más no podría saltar la quebrada
Que adorna los tejidos de tu corona.
Despertaría en el pétalo gris
Que alzaste triste en tu cruel verdad,
Para que el viento suave te eleve
Lento entre su canto tibio e infinito.
Escondería entre sus ríos frutales,
Las cargas vastas de la fe y la memoria,
Piedras rugosas del descontento,
Las hojas rotas de tu soledad.
Acompáñame a nadar los días de la sentencia
¡Oh Misericordia!, ¡Oh ensayo llano!,
Que en mis brazos encuentro la vida
De este vil amor tortuoso